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Del IDH y
algunos imposibles
Según las prefecturas de los
departamentos productores de gas, el gobierno ha confiscado parte del IDH que
les corresponde para pagar la renta dignidad. Ahora, según el gobierno (el
ministro de Hacienda), estos recursos “se les devolverá” y recibirán más de lo
que por ese concepto estaba presupuestado a inicios del año.
Asimismo, tanto las
prefecturas como el gobierno central se convocan mutuamente a “conciliar”
cuentas del IDH y Regalías departamentales. Para completar la cancha de la
disputa política, el presidente Morales ha decidido “dejar en manos de abuelos y
Alcaldías” la demanda de restitución del IDH exigida por las citadas
prefecturas, con lo que desautoriza de plano las engañosas declaraciones del
ministro de Hacienda.
En efecto, el ministro de
Hacienda, Luis Alberto Arce Catacora, engaña o, por lo menos, pretende engañar
al país y las regiones productoras al declarar que “se devolverá el IDH” a las
prefecturas. En los hechos, lo único que ocurrirá es que éstas recibirán más
recursos por ese concepto respecto de lo presupuestado en este año, debido al
incremento del precio del gas exportado, lo que significará, pese al porcentaje
de recursos que se destinan al pago de la Renta Dignidad, que el monto final a
recibirse será mayor, con lo que, efectivamente, los presupuestos originales no
se verán alterados hacia abajo, sino, por el contrario, hacia arriba.
Lo anterior no significa, sin
embargo, que el gobierno está “devolviendo” IDH a nadie. En este sentido, el
presidente de la república, al declarar que “deja en manos de los abuelos y
Alcaldías” la decisión de devolver o no ese dinero, no sólo que desautoriza a su
ministro, sino que, además, lo muestra a éste tal cual es.
Por el lado de las
prefecturas, la demanda de restitución de recursos es, hoy por hoy, una táctica
política mal e inoportunamente planteada, precisamente por el discurso
oficialista en plena etapa de campaña electoral hacia el revocatorio. La mayor
parte de las prefecturas (parece ser que todas), tienen abultados saldos en
cuentas bancarias sin utilizar y, además, tendrán efectivamente más recursos por
IDH y Regalías que los presupuestados a principios de año. Por ello, tampoco
podrán aducir reducción presupuestaria ni acusar por ello paralizaciones de
obras o programas. Esa petición dará pié al gobierno para plantear lo que ya
están adelantando: un pacto fiscal que reorganice el destino de la renta
petrolera con el telón de fondo de una disputa entre abuelos, Alcaldías y
prefecturas.
Abordemos, finalmente, la otra
demanda prefectural, consistente en exigir la “conciliación” de cuentas sobre el
IDH y Regalías entre YPFB, Ministerio de Hidrocarburos y Prefecturas.
Esta tarea es la imposible.
Ninguna de las partes sabe por sus propios medios tecnológicos cuánto gas y
petróleo se explota en los pozos petroleros. La prefectura tarijeña ignora
olímpicamente – y no se ha preocupado en absoluto en estos dos años y medio de
gestión en saberlo – el volumen de energéticos que se explotan de sus pozos
petroleros, porque no tiene un solo funcionario encargado de controlar y
verificar in – situ, anotando diariamente los datos de los medidores instalados
en cada punto de medición (así se hace esa tarea). Lo propio pasa con YPFB y ni
que decir con el ministerio sectorial.
La omisión en el cumplimiento
de la Ley de Hidrocarburos, que ordena a YPFB instalar y operar un centro
nacional de medición de la producción y transporte de hidrocarburos (artículo 18
de la Ley de Hidrocarburos), mantiene a este país en manos de las petroleras
transnacionales, que informan exactamente lo que les conviene.
La nacionalización de
Transredes tiende a revertir parcialmente esa inermidad. Sin embargo, más de la
mitad de los volúmenes exportados al Brasil salen por gasoductos en los que
Transredes no tiene control.
En consecuencia, la
conciliación a la que ambas partes en pugna se convocan a realizar, es un
imposible material y servirá sólo para la distracción previa al referendo del 10
de agosto.
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