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Una visión desde adentro:
El poder de una
sonrisa
Cierta vez, le preguntaron a
una madre cuál era el secreto que tenía para conseguir que todos sus hijos
fuesen tan queridos por los demás, y ella respondió: “Mi primera lección es
enseñarles a sonreír…”. Y resumió así los consejos que ella daba a sus hijos:
“Sonrían hasta que noten que
su seriedad o su dureza habitual haya desaparecido; sonrían hasta que logren que
el calor de su rostro alegre caliente incluso su corazón, que de vez en cuando
tiende a ser frío; recuerden que su sonrisa tiene que ganar amigos para ustedes
y almas para Dios. Sonrían a los rostros que parecen solitarios, sonrían a los
rostros enfermos, sonrían a los rostros arrugados de los ancianos y sonrían
también a los rostros de los mendigos…”.
“Dejen que su familia disfrute
de la belleza y de la inspiración que proviene de su rostro sonriente. Cuenten
el número de sonrisas que hayan despertado en otros durante el día, pues ese
número representará las veces que ustedes han fomentado la felicidad, la
alegría, el ánimo y la confianza en otros corazones; la influencia de sus
sonrisas, se extenderá hasta lugares insospechados. Además, con una simple
sonrisa, pueden ganar un sinnúmero de verdaderos amigos…”.
“Algo muy importante y que
nunca deben olvidar, es sonreírle también a Dios, aceptando siempre su divina
voluntad, por más dura que parezca… Recuerden siempre que sufrir con amor es
delicioso, pero sonreír en el sufrimiento es el arte supremo del amor… Sonreír
en el sufrimiento es cubrir con pétalos vistosos y perfumados las espinas de la
vida, para que los demás sólo vean lo que agrada, y Dios, que ve en lo profundo
del ser, tome en cuenta como los va a recompensar…”.
Lección: Caro amigo lector de
EL NACIONAL, si tomamos estos simples consejos, con seguridad obtendremos que en
nuestro último día, Dios nos sonría muy satisfecho y nos lleve al lugar donde
vamos a sonreír por siempre.
11.054 nuevas
empresas en Bolivia, ¿Resultado de la crisis económica?
Luis Arce Catacora
(Ministro de Hacienda)
La empresa es la unidad básica
en el tejido industrial y productivo de un país; ésta configura una compleja red
de cooperación y competencia. Su origen y existencia dependen de factores
inherentes a cada rama industrial o cadena productiva, pero adicionalmente
depende, entre otros, del entorno macroeconómico del país en el que se
desenvuelve; si éste es adverso a la empresa, obviamente cuestiona su existencia
y puede obligarla en más de una vez a reestructurar su organización de una forma
diferente, o en el peor de los casos a cerrar; sin embargo cuando el escenario
de las principales variables económicas agregadas de un país son favorables, es
evidente que se crea un ambiente propicio para innovar, mejorar la
productividad, ampliar la escala y sobre todo maximizar los beneficios, hechos
que también despiertan el apetito de otros potenciales competidores para
irrumpir en el mercado.
Las actuales condiciones
macroeconómicas excepcionales que vive Bolivia, como el crecimiento de los
depósitos del sistema bancario en 36%, -dato jamás registrado en la historia
financiera del país- y la disminución en 22% de la mora crediticia entre mayo
2007 y mayo 2008 son simplemente extraordinarias.
El ritmo de exportaciones a
mayo ya supera los 2.500 millones de dólares americanos, el flujo de inversión
pública es de más de 1.000 millones de dólares para el 2008 -sólo por citar
algunos de los datos económicos récord y jamás vistos en el país-, son los que
están posibilitando la creación de nuevas empresas en el país, y efectivamente,
desde enero 2006 a abril de 2008 se han creado 11.054 nuevas empresas en
términos netos, es decir el 36% del total de empresas existentes activas en el
país a la fecha. Este dato revelador, contrario a lo que señalan
sistemáticamente algunos analistas y medios de comunicación referente a que el
país estuviera sumido en una crisis económica, es una prueba clara que el país
no experimenta crisis alguna. Para desconsuelo de agoreros, expertos
circunstanciales y analistas, la producción de la economía boliviana se
encuentra en expansión, por ello, estimaciones del PIB al primer trimestre
reflejan una tasa de crecimiento de la economía boliviana por encima del 6%. Son
estas las razones porque día a día se van creando nuevas empresas y porque el
Banco de Desarrollo Productivo va otorgando créditos a emprendimientos de
microempresarios y pequeños productores.
Datos de la Superintendencia
de Empresas señalan que entre 2006 y marzo de 2008 se conformaron 1.709 empresas
en el sector manufacturero, 1.869 en el sector de la construcción y 2.258 en
transporte, almacenamiento y comunicaciones, sectores que son intensivos en la
generación de empleo, lo cual es congruente con la reducción en la tasa de
desempleo en el país.
Si consideramos para este
mismo periodo la creación de empresas desde una perspectiva regional, sólo en el
eje troncal del país (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) se han creado 8.223
empresas, y si lo queremos ver por tipo de sociedad creada, entre 2006 y abril
de 2008, se conformaron 9.621 sociedades colectivas, 8.263 empresas
unipersonales, 162 sociedades anónimas y 8 sociedades mixtas, entre otras.
Está claro que quienes deciden
formar un emprendimiento empresarial, evalúan racionalmente los aspectos propios
de cada mercado, industria o sector donde piensan operar, pero también evalúan
el entorno macroeconómico, y en el caso boliviano 11.054 nuevas empresas en
términos netos evaluaron correctamente y ahora están cosechando los beneficios
de este favorable escenario económico que vive nuestro país.
Otro dato que apoya nuestra
percepción de que la economía está cambiando es el incremento en 106% de las
recaudaciones en efectivo del Impuesto a las Utilidades de las Empresas entre
abril de 2007 y abril de 2008, lo cual refleja la buena salud de nuestro sector
empresarial. Nosotros tenemos la seguridad que serán muchas más las nuevas
empresas que no dejarán pasar la oportunidad de aprovechar la excelente
coyuntura por la que atraviesa la economía boliviana.
Reagrupar al
movimiento patriótico
Andrés Soliz Rada
El Decreto de Nacionalización
de los Hidrocarburos (1-05-06), que tuvo el 95 % de aprobación ciudadana, fue el
cenit del gobierno de Evo Morales. Ahora acaba de perder, por estrecho margen,
aunque de manera legal, la Prefectura de Chuquisaca, con lo que los referéndum
que aprobaron estatutos autonómicos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando
camuflaron su ilegalidad. Cabe recordar que en política, si se quiere avanzar,
más importante que criticar los errores ajenos, es criticar los propios errores.
Los intentos separatistas en
Bolivia se han incrementado en progresión geométrica desde la arbitraria
elección de “gobernadores”, la instalación abusiva de un virtual parlamento, que
aprueba “leyes” en Santa Cruz (publicadas en su “gaceta judicial”) hasta la
imposibilidad del Presidente de visitar dependencias oficiales controladas por
la oposición, en tanto FFAA y la Policía no pueden contener un intermitente y
progresivo golpe de Estado, mediante autonomías regionales disgregadoras.
Infelizmente, el MAS, con
financiamiento de ONG, generó los pretextos que necesitaban sus adversarios.
Sólo una miopía (o mala fe) absoluta explica que el oficialismo recibiera
complacido la propuesta de Román Loayza, Jefe de Bancada de sus Constituyentes,
de cambiar el nombre a Bolivia por el de Tawantinsuyo y el de la Plaza
“Murillo”, de La Paz, por el de “Tupaj Katari”. El canciller Choquehuanca dio
similar paso al advertir que las empleadas domésticas, aymaras y quechuas,
podrían envenenar a sus empleadoras, adversarias del régimen.
Los atropellos físicos
cometidos por grupos irregulares contra parlamentarios, periodistas y prefectos
opositores (a quienes se puso sus nombres en perros degollados en Achacachi)
explican las dificultades presentes. De esta manera, se encubrió la crueldad del
racismo oligárquico, que apaleó, en varias oportunidades, a quechuaymaras en
Santa Cruz y desnudó a campesinos en la puerta de la “Casa de la Libertad” de
Sucre. En síntesis, el MAS, en lugar fortalecer la alianza de indígenas y
mestizos contra oligarcas, aísló a los indígenas al querer enfrentarlos con
mestizos y agentes del imperialismo.
El gobierno, al abandonar el
cauce legal y tolerar la corrupción (no se juzgan, por ejemplo, graves estafas
en la construcción de carreteras), tuvo que someterse a las ilegalidades de la
oposición, en tanto aprobaba un atolondrado proyecto de Constitución Política
que, al reconocer a 36 naciones indígenas, divorció a Evo de las capas medias.
El prestar dinero de las reservas monetarias al 2 %, para recibir créditos, de
los mismos Bancos y entidades beneficiadas al 8 %, demostró la fragilidad de sus
convicciones antineoliberales. Así mismo, al enviar tropas a Haití pone en duda
su prédica antiimperialista.
Sin embargo, el vicepresidente
Alvaro García Linera, (quien inspiró las torpezas de Loayza y Choquehuanca),
tuvo en los últimos días el acierto de replantear el programa de gobierno del
MAS, en el que el capitalismo de Estado retoma su condición de locomotora de la
economía del país, en reemplazo de la inviable dispersión étnica. Sobre la base
de este programa, que es la expresión del capitalismo de Estado, el gobierno
debe acabar con las lacras de la exclusión indígena y la corrupción que aún
subsisten y dar vigencia a autonomías regionales que cohesionen al país.
La aplicación coherente de
este programa permitirá evitar el desmembramiento de Bolivia. De esta manera,
Evo podría enfrentar en mejores condiciones el referéndum revocatorio del 10 de
agosto y, si este no se realiza, las elecciones adelantadas que demandan sus
opositores.
¿Respeto al
pueblo?
Gastón Solares Ávila
(desde Sucre)
En este último tiempo de
permanente confrontación política, gobierno y oposición no hacen otra cosa que
hablar del respeto a la voluntad popular. Ahora, respetando el respeto, hay que
llegar al referéndum revocatorio, inicialmente propuesto por el Presidente,
abandonado después, pero resucitado por Podemos, en una especie de táctica
política que resultó un tiro por la culata.
Objetivamente, hay necesidad
de recordar que si de respetar al pueblo se trata realmente, debería olvidarse
el revocatorio y permitir que los prefectos terminen su mandato, así como el
Presidente y Vicepresidente de la República, que fueron democrática y legalmente
elegidos. Esa es la mejor forma de respetar la voluntad popular. No puede ser
que vez que haya conflicto, y los bolivianos vivimos en conflicto, se tenga que
recurrir a una especie de pulseta que se ha convertido en práctica tradicional.
Se ha instituido en Bolivia el
nombre de “soberano”, que se menciona en todo discurso, recordando el antiguo
concepto de quien ejerce o posee la autoridad suprema, tratando de convencer a
la ciudadanía que los gobernantes harán lo que el pueblo pida, a sabiendas de
que eso, por lo menos en el gobierno actual, es mentira. Ahora se hace lo que el
MAS quiere.
El ejemplo más claro está en
la reciente elección de la Prefecta de Chuquisaca. Por una parte, el Ministro
de la Presidencia, en su ya acostumbra postura, pretende demostrar que el
triunfo es fracaso. Reconoce el resultado de la voluntad popular pero, al mismo
tiempo, afirma que el MAS sigue siendo la primera fuerza política en Chuquisaca
porque la situación no ha variado fundamentalmente desde el 2005, minimizando el
triunfo indiscutible del Comité Interinstitucional. Sin embargo el 2005 ganó el
MAS y ahora ha perdido.
Por su parte, el
parlamentario Wilber Flores, autodenominado presidente alterno de la brigada
parlamentaria chuquisaqueña, no ahorró calificativos para afirmar que en las
elecciones del domingo pasado, ganaron los “racistas” y que el departamento de
Chuquisaca está más dividido que nunca. Otra mentira.
En la concentración espontánea
de regocijo, después de conocerse el resultado, el presidente del Comité
Interinstitucional pidió al pueblo celebrar la” victoria con humildad y con el
deseo de unir el departamento”, a lo que la ciudadanía respondió con un coro
general de: “hermano campesino, el pueblo está contigo”. Coincide ese
sentimiento con lo expresado por un indígena en el cierre de campaña de la
señora Savina Cuellar, cuando afirmaba que él recorría las calles de Sucre
libremente y que jamás fue hostigado por nadie, desvirtuando la infame campaña
contra el pueblo chuquisaqueño, calificado de racista, cuando con un 72% de
votos citadinos y un 40% de las provincias, ha logrado la prefectura para la
primera mujer boliviana, que además viste pollera, es indígena, habla quechua y
se ha ganado el apoyo de los chuquisaqueños porque tuvo el valor de rebelarse
contra las actitudes ilegales de la Asamblea Constituyente de la que formó
parte.
Por extraño que parezca,
resulta que ahora en Chuquisaca el MAS quiere alcanzar su objetivo presionando a
la flamante Prefecta, que ni siquiera se ha posesionado, imponiéndole los pasos
que debe dar; Es decir, pretende actuar como si hubiera ganado las elecciones,
siguiendo la táctica de “al revés”, tan propia de los que tratan de mostrar lo
contrario de lo que realmente ha ocurrido.
Lo que parece que no saben, es
que el pueblo no es imbécil y que el famoso referéndum revocatorio les puede dar
una sorpresa, si en lugar de buscar la armonía y la reconciliación entre
bolivianos, continúan actuando irracionalmente, interna y externamente. Botar a
USAID del Chapare, insultar al embajador americano, atentar contra su embajada y
después calificar de chantaje la suspensión de la cuenta del milenio, llega al
colmo de la estupidez. Algo similar ocurre con el Perú, nuestro vecino y aliado
de siempre.
El verdadero respeto al pueblo
es, precisamente, hacer lo que ese pueblo decidió. Su voluntad fue elegir al
Presidente y al Vicepresidente por cinco años y a los prefectos también por
lapsos legales, de manera que todos deberían cumplir con ese mandato, dejando
las pulsetas políticas para enfrentar todos juntos la crisis económica que
cada vez será más aguda.
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