Siempre hemos pensado que el amor es algo más que casarse, que tener hijos, que ser buen padre de familia, leal esposo, afectivo hijo o gran hermano y todas aquellas cosas que nos enseñan por ahí. El amor está más allá del conocimiento humano, ya quepareciese a ratos que no pertenece a este mundo.
Cuantas cartas de amor quemadas con ira, cuantos poemas olvidados en viejos cajones, cuantas promesas incumplidas, cuantas personas esperando ser consoladas por manos que no volverán después de haber prometido eterno amor… dónde está ese aparente amor?
Si hubiera verdadero amor, olerían las calles a rosas, las puertas y ventanas estarían siempre abiertas, las almas dispuestas, el corazón dócil, la mente serena y el espíritu… y el espíritu inundaría nuestro cuerpo de un resplandor purificador.
Cuanto amor perdido en inútiles batallas, cuanto amor manchado en necias competencias de orgullos o egos que nunca acaban de ennegrecer el alma, cuántas vidas perdidas por el terrible fanatismo, cuando el mundo calle… quien sabe, recién el alma respirará tranquila.
Es que muchas veces en el silencio está el secreto, en el amor está la felicidad, en la honestidad esta el poder. Pero no es poderoso el que más tiene, sino el que más libre está. Asimismo no es sabio el que más habla, sino el que sabe escuchar. Tampoco no es tonto el que ama… sino aquel que cree no serlo por no amar.
Cuanta pena en el alma, cuantas cicatrices reclaman paz, reclamamos misericordia cuando no damos misericordia, pedimos paz cuando la paz no reina en los corazones. ¿Dónde está el amor?, ¿dónde quedó el amor? tengamos presente que… el que busca encuentra y al que llama se le abre.

















