Según estimaciones oficiales, más de un cuarto de millón de personas sobrevive con menos de un dólar al día en Bolivia. Vale decir, se hallan en la miseria o, técnicamente “por debajo de la línea de la pobreza”. En ese sector resulta frecuente observar a quienes deambulan las calles afectados por prácticamente todas las carencias. Y sobre todo se ubican cientos de miles de campesinos marginados de los beneficios de la modernidad en un agro cada vez más abandonado.

















